Nos lo pasamos en grande durante esta salida.
Disfrutamos de unas carreteras preciosas, algunas de ellas era la primera vez que las recorríamos y estaban tan recónditas que no encontramos ni un solo vehículo. Vamos todas para nosotros y nuestras motos.
La visita al pueblo también fue muy bonita, al ser un pueblo medieval con toda sus estructura defensiva intacta y salirse de la ruta habitual del turismo. También lo tuvimos todo para nosotros.
En el restaurante nos dieron de comer platos muy elaborados y estuvimos muy a gusto en la terraza con la brisa fresquita pero sin que nos diese el sol.
Y durante toda la salida, como es habitual, risas, bromas y más risas. Vamos que nos costó tener que volver para casa.







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